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Una ballena irrumpe en el territorio humano cubierta por los signos de la ciudad. Su cuerpo, antes océano y silencio, aparece invadido por marcas, consignas y ruido visual. La belleza natural ya no se contempla: se interviene, se coloniza, se consume.
Desplazada de su mundo, la criatura se vuelve espejo. No es ella quien está fuera de lugar, sino nosotros quienes hemos alterado el equilibrio hasta volver inhabitable lo esencial.
Esta obra propone una pausa incómoda: tomar conciencia de aquello que aún es sublime y frágil, antes de que su presencia solo pueda existir como anomalía, recuerdo o advertencia.
Podes ver esta obra en: www.martinleiva.com.ar o en Visual Art Studio Thames 1749, Palermo Soho, Buenos Aires - Argentina.
